Miércoles 12 de septiembre de 2007

21 AÑOS DE ENCUENTROS NACIONALES DE MUJERES

Una de cal y otra de arena

Los Encuentros Nacionales de Mujeres se iniciaron en 1986 por la decisión de un grupo de feministas y mujeres activistas que habían estado el año anterior en la Conferencia Internacional de Mujeres de Nairobi.


Escrache a la Catedral en Jujuy

Los Encuentros Nacionales de Mujeres se iniciaron en 1986 por la decisión de un grupo de feministas y mujeres activistas que habían estado el año anterior en la Conferencia Internacional de Mujeres de Nairobi. Comenzaron con la participación de no más de mil mujeres de todo el país y hoy alcanzan una participación de entre 5 mil y 10 mil cada año. Convocados "desde sus inicios- por mujeres feministas, de partidos políticos, sindicatos y organizaciones sociales, son un ámbito de discusión de problemas generales y específicos: desde la deuda externa hasta el aborto, pasando por el tema de la prostitución, las cárceles, los medios de comunicación, el lesbianismo, el trabajo, etc.

Lamentablemente, los Encuentros, por su propia definición de que deben evitarse las votaciones a mano alzada, que se debe intentar el consenso (aún cuando haya posturas irreconciliables como sucede habitualmente en los talleres sobre el derecho al aborto donde la Iglesia actúa con amedrentamientos e intimidaciones), se impide que la enorme energía desplegada, en estos Encuentros, por miles de mujeres trabajadoras y de los sectores populares, estudiantes y activistas se plasme en una organización con capacidad de generar acciones de lucha comunes y movilización a nivel nacional.

Para nosotras, sería un gran paso adelante que las mujeres que participamos de los Encuentros pudiéramos votar democráticamente en los talleres mostrando que somos una gran mayoría las que estamos dispuestas a desarrollar un movimiento de lucha por el derecho al aborto y otros derechos. Además, sería la mejor forma de impedir que la participación de nuestros propios enemigos en nuestro espacio de lucha "la Iglesia, el gobierno y los partidos patronales- tenga la misma relevancia, en las conclusiones finales, que el pronunciamiento de miles de mujeres dispuestas a luchar por lo que nos corresponde.